Crimson Moon ha llegado de puntillas sin hacer mucho ruido como una propuesta interesante que viene en un género que comienza a estar sobrecargado como es el de los juegos de rol de acción con mecánicas souls, y aún así, plantea algunos elementos de lo más interesantes en su propuesta mezclando estos juegos con otros más de corte clásico. No solo tiene una estética muy cuidada que se aleja de la fantasía oscura de Dark Souls o Elden Ring, sino también un
planteamiento de juego cooperativo para dos jugadores diferente a lo que muchas veces nos ofrecen otros juegos, y que a priori resulta más interesante para el jugador (no solo es acompañar haciendo lo mismo, sino acompañar haciendo otras cosas diferentes que el otro jugador).
Vamos a echarle un vistazo a lo que nos propone el primer gran juego de los chicos de
ProbablyMonsters.
Introducción a Crimson Moon y su propuesta dentro del RPG de acción
Crimson Moon es un RPG de acción ambientado en la ciudad gótica de Gildenarch, un lugar marcado por la estética del Alto Renacimiento y por una invasión infernal que ha transformado templos, plazas y barrios en zonas de guerra. La experiencia se construye alrededor de incursiones intensas por distintos distritos, cada uno con su propia identidad, enemigos característicos y eventos que refuerzan la sensación de estar participando en una cruzada prolongada. El jugador encarna a un Nephilim, un híbrido de humano y ángel capaz de canalizar habilidades sobrenaturales y transformaciones temporales que cambian por completo el ritmo del combate. Esta combinación de fuerza física, poderes divinos y lectura de patrones enemigos sitúa a Crimson Moon en un punto intermedio entre la exigencia de los soulslike y la fluidez de los RPG de acción centrados en la improvisación.
La estructura del juego se apoya en runs rejugables que modifican la ciudad entre partidas, introducen nuevos objetivos y ajustan la composición de enemigos para que cada recorrido se sienta distinto. La sede de la Iglesia funciona como base de operaciones, un lugar donde se obtienen mejoras permanentes, se conversa con personajes y se planifica el siguiente despliegue desde una mesa de guerra. La presencia de los Dioses Muertos, entidades de enorme poder que actúan como jefes principales, añade una capa de mitología que se refleja en la arquitectura, en los rituales y en la iconografía de la Orden de la Luna Carmesí. Para quienes buscan una experiencia intensa, oscura y centrada en la acción, Crimson Moon ofrece una campaña que combina combate visceral, progresión profunda y una ambientación coherente que evoluciona con cada incursión.
Historia y universo: Gildenarch, los Nephilim y los Dioses Muertos
La historia de Crimson Moon gira en torno a la defensa de Gildenarch, una ciudad que mezcla la solemnidad del Alto Renacimiento con la devastación provocada por fuerzas infernales. Sus distritos muestran templos derruidos, avenidas ceremoniales tomadas por demonios y barrios donde la arquitectura original convive con la corrupción sobrenatural. Esta dualidad recuerda a escenarios icónicos de juegos como
Bloodborne, pero Gildenarch mantiene una personalidad propia gracias a su estructura basada en incursiones que modifican el entorno entre runs. Cada recorrido revela nuevos detalles, rutas alternativas y eventos que refuerzan la sensación de estar participando en una guerra prolongada por recuperar la ciudad.

El jugador encarna a un Nephilim, un híbrido de humano y ángel creado para defender a la humanidad. Esta condición intermedia entre lo mortal y lo divino se refleja tanto en la narrativa como en la jugabilidad, con habilidades sobrenaturales y transformaciones angelicales que permiten desatar ataques de gran potencia. La Orden de la Luna Carmesí actúa como institución que dirige esta cruzada, manteniendo la sede de la Iglesia como base de operaciones donde se planifican incursiones y se profundiza en la historia del universo. Los Dioses Muertos, jefes principales del juego, representan entidades caídas cuya influencia sigue corrompiendo Gildenarch. Sus combates combinan puesta en escena ceremonial, música intensa y mecánicas que exigen precisión, convirtiéndose en hitos que marcan el progreso de la campaña y revelan fragmentos clave del trasfondo del juego.
Sistema de combate: precisión, fuerza y poderes angelicales
El combate de Crimson Moon combina la lectura de patrones enemigos con la contundencia de ataques físicos y habilidades sobrenaturales. Demonios, muertos vivientes, vampiros y abominaciones Hellgrowth presentan comportamientos distintos que obligan a adaptar la estrategia en cada encuentro. La variedad de enemigos recuerda a juegos como
Nioh o
Lies of P, donde la precisión y la capacidad de reacción son fundamentales para sobrevivir. Las ejecuciones específicas para cada tipo de adversario refuerzan la sensación de combate visceral y permiten aprovechar momentos de vulnerabilidad para mantener el control del campo de batalla. Es un
sistema de combate exigente, pero no llega a los niveles de los juegos de FromSoftware, y aún así con suficiente desafío para los jugadores que buscan experiencias más complejas en videojuegos.
La transformación angelical es una de las mecánicas más distintivas del juego. Esta capacidad permite desatar poderes divinos temporales que cambian por completo el ritmo del combate, ofreciendo una herramienta decisiva en situaciones críticas. Debemos decidir cuándo activar estas transformaciones, en qué momentos resultan más efectivas y cómo combinarlas con el arsenal físico para mantener la presión sobre los enemigos. La progresión entre runs se articula alrededor de la sede de la Iglesia, donde se invierten los recursos obtenidos para desbloquear habilidades, mejorar capacidades y ajustar el estilo de combate. Cada incursión es una oportunidad para experimentar con nuevas configuraciones de Nephilim y perfeccionar la forma de afrontar los distritos de Gildenarch.
Misiones rejugables y estructura de incursiones
La campaña de Crimson Moon se articula alrededor de incursiones rejugables por los distintos distritos de Gildenarch. muy al estilo de Destiny (de hecho, su máximo responsable es un ex-miembro de Bungie). Cada misión plantea un recorrido intenso por una zona concreta de la ciudad, con hordas de enemigos, objetivos específicos y enfrentamientos contra jefes que culminan en encuentros con los Dioses Muertos. La rejugabilidad no se limita a repetir la misma misión con ligeras variaciones; la ciudad cambia entre runs, introduce modificadores y ajusta la composición de enemigos para que cada recorrido se sienta distinto. Esta estructura recuerda a juegos como
Remnant II o
Hades, donde cada intento aporta nuevas oportunidades para experimentar con habilidades y configuraciones.
Superar tres distritos seguidos conduce a un enfrentamiento contra un jefe de mundo, y derrotar a los tres jefes principales abre el camino hacia el combate final. Esta estructura ofrece objetivos claros y motiva al jugador a perfeccionar su estilo de combate, experimentar con distintas configuraciones de Nephilim y aprender a gestionar los recursos obtenidos entre runs. La combinación de progresión permanente y variaciones en cada misión convierte a Crimson Moon en una experiencia dinámica que recompensa tanto la habilidad como la planificación.
Cooperativo para dos personas y progresión compartida
El modo cooperativo de Crimson Moon introduce mecánicas específicas que convierten la experiencia en una modalidad con identidad propia. El juego utiliza vidas compartidas, resurrección del compañero caído y dificultad dinámica que se ajusta a la presencia de dos participantes. Esta estructura convierte el cooperativo en una experiencia donde la coordinación y la comunicación son tan importantes como la habilidad individual. Las sinergias entre habilidades juegan un papel clave, permitiendo combinaciones donde un Nephilim se centra en el control de masas y el otro en el daño directo, o configuraciones donde las transformaciones angelicales se utilizan de forma alternada para mantener la presión sobre los enemigos.

La sede de la Iglesia funciona como centro de mando tanto en solitario como en cooperativo. Entre incursiones, el jugador regresa a este lugar para invertir en mejoras permanentes, ajustar habilidades y planificar el siguiente despliegue desde el War Table. En cooperativo, estas decisiones afectan a ambos participantes y pueden marcar la diferencia entre superar una cadena de distritos o quedarse a medio camino. Para quienes disfrutan de experiencias cooperativas profundas, Crimson Moon ofrece un sistema que recompensa la colaboración y la estrategia.
Ediciones disponibles y expansión futura
Crimson Moon se lanza en PC, PlayStation 5 y Xbox Series X|S con dos ediciones: estándar y Deluxe. La edición Deluxe incluye acceso a una expansión futura, además de contenidos cosméticos como el conjunto de armadura ceremonial y el Axe of the Gods. Esta expansión añadirá nuevas misiones, distritos, enemigos y elementos de historia que ampliarán el universo del juego. La estructura basada en incursiones y en una ciudad que se transforma entre runs permite que nuevas zonas, jefes y eventos se integren de forma natural en la campaña.
Para los jugadores que buscan una experiencia a largo plazo, la confirmación de esta expansión añade un incentivo adicional para profundizar en la historia de los Nephilim, en la mitología de los Dioses Muertos y en la defensa de Gildenarch. A medida que se publiquen más detalles, será posible ampliar esta información con datos concretos sobre las nuevas misiones y desafíos que llegarán al juego.