Onimusha: Way of the Sword

Juego para PC, PlayStation 5 y Xbox Series X
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Resumen de Onimusha: Way of the Sword

Onimusha: Way of the Sword marca el regreso de una de las sagas más emblemáticas de Capcom, una franquicia que definió el género de acción samurái en los videojuegos desde principios de los 2000. Esta nueva entrega se presenta como una evolución técnica y narrativa que mantiene la esencia de la serie, pero con una puesta al día en mecánicas, ambientación y estilo visual. En este artículo desgranamos todos los aspectos clave del juego: historia, sistema de combate, progresión, ambientación, enemigos, exploración y mucho más.



Contexto histórico de la saga y narrativa de Onimusha: Way of the Sword


La saga Onimusha nació en 2001 con Onimusha: Warlords, un título que combinaba acción con elementos de terror y ambientación feudal japonesa. El juego original surgió con la idea de intentar llevar la saga Resident Evil al Japón feudal, y mientras que Capcom desarrollaba internamente las primeras pruebas para ello vio cómo se alejaba cada vez más de la esencia "resident", aunque sí mantenía mucho de su exploración, sistema de cámaras y ambientación. A lo largo de sus entregas, la franquicia ha explorado la lucha entre humanos y demonios, con protagonistas históricos como Samanosuke Akechi o . Tras más de una década sin una nueva entrega principal, Onimusha: Way of the Sword retoma el universo con una historia independiente protagonizada por Musashi Miyamoto, figura histórica reinterpretada como guerrero Oni.



La narrativa se sitúa en un Kioto corrompido por una energía demoníaca conocida como Malicia. Esta fuerza ha transformado templos, aldeas y fortalezas en escenarios hostiles, donde los Genma, criaturas surgidas de experimentos oscuros, siembran el caos. Musashi, portador del Guante Oni, debe enfrentarse a estas abominaciones mientras desentraña los secretos detrás de los rituales que han desatado la corrupción. La historia se desarrolla mediante visiones Oni, que permiten ver eventos pasados superpuestos al presente, y diálogos internos con el Guante, que actúa como guía espiritual.



El tono narrativo mezcla acción, horror y dilemas morales. Los enemigos no son simples criaturas, sino humanos corrompidos por la ambición o el sufrimiento. Esta dualidad refuerza el conflicto interno del protagonista, que debe decidir entre la redención o la destrucción. La ambientación, cargada de simbolismo, refuerza la sensación de decadencia espiritual y física que domina el mundo del juego.

¿Qué tipo de juego es Onimusha: Way of the Sword?


Hablemos de la clase de juego que nos vamos a encontrar cuando instalemos Onimusha: Way of the Sword. Si nos gusta definirlo con enfoque clásico, estaríamos ante un hack'n slash en 3D con un gran componente en aventura por la resolución de puzles, conversaciones con personajes, y escenas cinemáticas. Actualmente, donde es complicado encontrar juegos de género "puro", diríamos que estamos ante un juego de acción y aventura en tercera persona con enfoque técnico en el combate cuerpo a cuerpo. Podríamos decir que el primero de los Onimusha nació como una evolución de estos hack'n slash más tradicionales, añadiendo obviamente un mejor apartado técnico y una historia y narrativa más actuales, y que seguía los pasos de la saga más exitosa de Capcom de aquel momento, Resident Evil, de la cual se creó originalmente como un spin-off ambientado en el paso hasta que sus responsables vieron que tenían algo muy diferente entre manos (algo parecido a Devil May Cry, que también surgió como un intento de hacer un "resident" diferente). Hay que dejar muy claro que Onimusha: Way of the Sword no es un juego de tipo soulslike a pesar de las múltiples comparaciones de muchos usuarios y medios especializados, ya que no se basa en la repetición punitiva, el combate táctico, ni en la gestión extrema de recursos. Según declaraciones del director Satoru Nihei, el objetivo ha sido crear una experiencia accesible pero profunda, donde el combate sea técnico, visualmente impactante y gratificante para distintos perfiles de jugador.



El juego se estructura en zonas cerradas interconectadas que se desbloquean progresivamente. No es un mundo abierto, pero ofrece libertad de exploración dentro de cada área. Se puede decir que a nivel de estructura de juego se parece más a Onimusha 2 que al 1, comparándolo con los dos juegos más actuales de la saga (gracias a los dos remasters). El movimiento del personaje es fluido, con desplazamientos precisos, esquivas rápidas y uso del entorno para ejecutar maniobras tácticas. No hay marcadores invasivos ni ayudas excesivas, lo que fomenta la observación y el descubrimiento natural. La exploración se recompensa con rutas alternativas, cofres ocultos y eventos narrativos que amplían la historia.



La dificultad se adapta mediante modos de juego que seleccionamos al principio, con las opciones Casual y Acción, lo que permite ajustar la experiencia sin sacrificar profundidad. El ritmo del juego está diseñado para ofrecer combates intensos, pausas narrativas y momentos de exploración. La interfaz es limpia, con indicadores mínimos que no interfieren en la inmersión. El estilo de juego se define por la precisión, defensa activa y adaptabilidad, con múltiples armas y técnicas que permiten personalizar el enfoque de cada jugador.

Diseño artístico y ambientación


La dirección artística de Onimusha: Way of the Sword apuesta por una representación estilizada del Japón feudal, con escenarios que combinan belleza natural y decadencia demoníaca. Los templos, bosques y aldeas están diseñados con atención al detalle, utilizando iluminación dinámica para reforzar el contraste entre lo sagrado y lo corrompido. La arquitectura tradicional se mezcla con elementos grotescos, como raíces demoníacas, estatuas deformadas y niebla maldita. El juego lo mueve el engine propio de la compañía, RE Engine, capaz de mostrar enormes escenarios y personajes de forma realista con todo lujo de detalles, de la misma forma que en otros muchos juegos de la compañía, como Devil May Cry 5, o los más recientes Dragon's Dogma 2 y Resident Evil Requiem



En cuanto a su diseño de enemigos, este refleja esta dualidad: los Genma tienen formas humanoides distorsionadas, con armaduras orgánicas y ojos brillantes que transmiten una sensación de sufrimiento. Los jefes, por su parte, presentan diseños únicos que combinan estética samurái con deformaciones monstruosas. La paleta de colores varía según la zona, pasando de tonos cálidos en áreas seguras a verdes enfermizos y rojos intensos en zonas corrompidas.



La ambientación sonora refuerza la inmersión, con música tradicional japonesa mezclada con efectos ambientales que generan tensión. Los sonidos de combate, los gritos de los enemigos y los susurros del Guante Oni crean una atmósfera envolvente que acompaña cada paso del jugador. El arte del juego no solo es decorativo, sino que comunica el estado espiritual del mundo y la evolución del protagonista.

Sistema de combate: técnica, precisión y adaptabilidad


Vayamos al punto controvertido. No es que sea malo, sino que para muchos es el intengo de Capcom por acercar la saga a uno de los estilos de moda más actuales como es el soulslike. Sin embargo, como ya hemos comentado, sus propios responsables se alejan de esta definición y un primer vistazo del juego nos sitúa en un estilo mucho más directo. Este estilo de combate en Onimusha: Way of the Sword se basa en una combinación de ataques ligeros y pesados, parries, esquivas y contraataques. El botón de bloqueo permite realizar parries que, si se ejecutan con precisión, activan el Estado Ígneo, una mejora ofensiva que potencia el daño y genera Almas Azules. Estas almas se utilizan para desatar habilidades especiales del Poder Oni, como invocaciones temporales o ataques de área.



La técnica Issen permite ejecutar un contraataque letal si se golpea al enemigo justo antes de recibir daño. Esta mecánica, clásica en la saga, se ha refinado para ofrecer una ventana de ejecución más precisa. Además, el sistema de postura añade una capa táctica: al romper la postura del enemigo, se puede elegir entre remates que causan daño masivo o que extraen más almas. Estas decisiones influyen en el ritmo del combate y en la progresión del personaje. En cuanto a armas, podemos utilizar katana, espadas dobles y arco. Cada arma tiene su propio estilo: la katana es equilibrada, las espadas dobles permiten ataques giratorios y el arco ofrece opciones a distancia. El cambio entre armas es dinámico y permite adaptar la estrategia según el tipo de enemigo. Las esquivas perfectas activan el Medidor de Evasión, que desbloquea ataques que extraen almas. El Medidor de Parry se llena con bloqueos precisos y potencia el arma temporalmente. El Medidor Oni permite invocar dagas dobles con invulnerabilidad parcial.

Progresión del personaje y personalización


La progresión en Onimusha: Way of the Sword es parecida a anteriores juegos de la saga. Esta se basa en la recolección de Almas Azules y , que se utilizan para mejorar armas, desbloquear habilidades y potenciar el Guante Oni. El sistema de mejora permite elegir entre distintos estilos de combate, como enfoque en parries, evasión o daño directo. Cada arma tiene su propio árbol de talentos, lo que permite adaptar el personaje a las preferencias del jugador. Además, se pueden desbloquear técnicas Oni que ofrecen ventajas temporales, como velocidad aumentada, regeneración o invulnerabilidad parcial. Estas habilidades se activan mediante el uso estratégico de los medidores y requieren planificación para maximizar su efecto. El juego también incluye trajes alternativos y modificadores visuales que no afectan la jugabilidad pero permiten personalizar la experiencia.



Las opciones de accesibilidad incluyen modos de dificultad, ayudas visuales, subtítulos y configuración de controles. Esto permite que jugadores con distintos niveles de habilidad puedan disfrutar del juego sin barreras. La interfaz es clara y permite gestionar el inventario, habilidades y progreso de forma intuitiva.

Tipos de enemigos y jefes


Los enemigos en Onimusha: Way of the Sword se dividen en tres grandes categorías: humanos corrompidos, Genma y jefes demoníacos. Los humanos corrompidos conservan rasgos de su antigua identidad, lo que se refleja en sus movimientos erráticos, sus gritos de desesperación y su resistencia desigual. Algunos atacan con armas rudimentarias, otros con técnicas que recuerdan a su vida anterior como soldados o monjes. Esta capa narrativa añade profundidad al combate, ya que cada enfrentamiento puede interpretarse como una tragedia individual dentro del conflicto mayor.



Los Genma, por otro lado, son criaturas creadas mediante rituales demoníacos. Su diseño combina elementos orgánicos y metálicos, con extremidades afiladas, ojos múltiples y movimientos impredecibles. Algunos Genma se especializan en ataques a distancia, otros en emboscadas o en romper la postura del jugador. Su comportamiento en combate varía según el entorno, lo que obliga a adaptar constantemente la estrategia. Además, ciertos Genma pueden regenerarse o invocar aliados, lo que convierte cada encuentro en un desafío táctico.



Los jefes demoníacos representan el punto culminante de cada zona. Estas criaturas poseen mecánicas únicas que exigen dominar el sistema de combate. Algunos jefes utilizan armas colosales que obligan a esquivar con precisión, mientras que otros alteran el entorno, creando zonas de peligro o invocando ilusiones. Cada jefe tiene una historia propia que se revela a través de visiones Oni o diálogos previos al combate, lo que añade peso emocional al enfrentamiento. Superarlos no solo implica habilidad, sino también comprensión de sus motivaciones y debilidades. La variedad de jefes garantiza que cada uno sea memorable, tanto por su diseño como por la experiencia que ofrece.

Exploración, secretos y estructura del juego


Onimusha: Way of the Sword no es un juego de mundo abierto, pero su estructura de zonas cerradas interconectadas permite una exploración significativa. Cada área está diseñada con múltiples rutas, accesos bloqueados que se desbloquean más adelante, y secretos ocultos que recompensan la curiosidad. La exploración no se basa en marcadores ni en mapas saturados de iconos, sino en la observación del entorno, el uso de habilidades Oni y la interacción con elementos narrativos. Esto fomenta una experiencia más orgánica, donde cada descubrimiento se siente merecido.



Los escenarios incluyen cofres ocultos, rutas alternativas, visiones Oni que revelan eventos pasados, y NPCs que ofrecen información, misiones secundarias o mejoras. Algunos objetos solo pueden encontrarse si se activa el Guante Oni en zonas específicas, lo que añade una capa de exploración espiritual. Además, ciertos enemigos solo aparecen si se cumplen condiciones concretas, lo que incentiva la rejugabilidad y la experimentación.



La estructura del juego se divide en capítulos, cada uno ambientado en una zona distinta con su propio estilo visual, enemigos y narrativa. El ritmo está cuidadosamente equilibrado entre combate, exploración y desarrollo de la historia. Aunque la duración exacta puede variar según el estilo de juego, se estima que completar la campaña principal llevará entre 15 y 20 horas, con contenido adicional para quienes deseen desbloquear todas las habilidades, armas y secretos. La rejugabilidad se refuerza con modos de dificultad, desafíos opcionales y decisiones que afectan el desenlace.

Inspiraciones culturales y mitológicas


Uno de los pilares de Onimusha: Way of the Sword es su profunda conexión con el folclore japonés y la historia feudal. El protagonista, Musashi Miyamoto, está basado en el legendario espadachín del siglo XVII, autor del tratado "El libro de los cinco anillos". Aunque el juego toma libertades creativas, mantiene elementos clave de su filosofía, como la búsqueda de perfección técnica, la disciplina y el conflicto entre estrategia y emoción. Esta reinterpretación convierte a Musashi en un símbolo de resistencia frente a la corrupción espiritual.



Los enemigos, escenarios y rituales están inspirados en mitos japoneses como los yokai, oni y shikigami. Los Genma, por ejemplo, recuerdan a criaturas como el nue o el gashadokuro, mientras que los templos corrompidos evocan leyendas sobre lugares malditos y puertas al inframundo. La música, los textos antiguos y los símbolos utilizados en el juego refuerzan esta ambientación, creando una experiencia que no solo es visualmente rica, sino también culturalmente resonante.



Además, el juego incorpora elementos de budismo esotérico y shintoísmo, como mandalas, sutras y rituales de purificación. Estos detalles no solo decoran el entorno, sino que forman parte de la narrativa y de las mecánicas del Guante Oni. La fusión entre historia, mitología y fantasía convierte a Onimusha: Way of the Sword en una obra que trasciende el entretenimiento para ofrecer una visión reinterpretada del Japón ancestral.

Accesibilidad y opciones de personalización


Los Onimusha nunca fueron juegos fáciles, al igual que otros juegos de la compañía como DMC o Resident. Sin embargo, Capcom ha diseñado Onimusha: Way of the Sword pensando en una amplia variedad de jugadores. El juego incluye modos de dificultad que permiten ajustar la experiencia según el nivel de habilidad. El modo Casual ofrece ayudas visuales, ventanas de parry más amplias y enemigos menos agresivos, mientras que el modo Acción exige precisión, reflejos y dominio de las mecánicas. Esta flexibilidad garantiza que tanto jugadores novatos como veteranos puedan disfrutar del juego sin frustraciones.



Las opciones de personalización incluyen configuración de controles, subtítulos, ayudas visuales para detectar enemigos y objetos, y ajustes de accesibilidad para personas con dificultades motoras o visuales. Además, se pueden desbloquear trajes alternativos y modificadores estéticos que permiten cambiar el aspecto del protagonista sin afectar la jugabilidad. El sistema de progresión también permite adaptar el estilo de combate, eligiendo entre habilidades centradas en evasión, parry, daño directo o absorción de almas. La interfaz es clara y funcional, con menús intuitivos que permiten gestionar el inventario, las habilidades y el progreso sin complicaciones. El juego también incluye guardado automático y puntos de control frecuentes, lo que evita pérdidas de progreso innecesarias. Estas decisiones de diseño refuerzan la accesibilidad y la comodidad, permitiendo que la experiencia se centre en la acción y la narrativa.

Recepción previa y expectativas


Desde su anuncio, Onimusha: Way of the Sword ha generado interés tanto entre los seguidores de la saga como entre nuevos jugadores. Las declaraciones del equipo de desarrollo han enfatizado que no se trata de un Soulslike, sino de una evolución del estilo Onimusha, con énfasis en la técnica, la ambientación y la narrativa. Esta postura ha sido bien recibida por quienes valoran la identidad propia de la franquicia y buscan una experiencia distinta a la tendencia actual de dificultad extrema.



Los medios especializados han destacado el regreso de una saga que llevaba más de una década en pausa, y han valorado positivamente el enfoque artístico, el sistema de combate y la ambientación. La elección de Musashi (con el difunto actor Toshiro Mifune como modelo) como protagonista ha sido celebrada por su peso histórico y por la posibilidad de explorar su filosofía en un contexto fantástico. Las comparativas con títulos como Sekiro o Nioh han servido para situar el juego dentro del género, aunque Onimusha: Way of the Sword se desmarca por su estructura narrativa y su accesibilidad.



Las expectativas son altas, pero el enfoque del equipo de desarrollo ?centrado en ofrecer una experiencia sólida, coherente y respetuosa con el legado de la saga? refuerza la confianza en el proyecto. A medida que se acerque el lanzamiento, se espera que se revelen más detalles sobre zonas, enemigos, habilidades y contenido adicional. Este artículo se actualizará con cada nueva información para seguir ofreciendo una visión completa de Onimusha: Way of the Sword.
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Mucho de cinemática, poco de gameplay
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