El juego llegará por primera vez a plataformas digitales tras permanecer durante años como una pieza relativamente difícil de recuperar para los aficionados al género. Su relanzamiento no solo permitirá descubrir una obra que muchos jugadores actuales desconocen, sino también rescatar una etapa especialmente interesante en la evolución de los RPG basados en licencia. Fue una época en la que los estudios trataban de combinar la profundidad de las reglas de mesa con entornos tridimensionales cada vez más ambiciosos, explorando caminos diferentes a los seguidos por otros referentes del género.
Esta nueva edición incorpora una amplia colección de mejoras técnicas y de calidad de vida, pero también supone la oportunidad de revisar un juego que intentó recuperar el legado de una de las sagas más emblemáticas asociadas históricamente a Dungeons & Dragons y a los primeros videojuegos de rol para ordenador.
El legado de Pool of Radiance y el regreso a los Reinos Olvidados
El nombre Pool of Radiance tiene un peso especial dentro del rol occidental. La denominación procede del legendario RPG publicado por Strategic Simulations Inc. en 1988, uno de los videojuegos que ayudaron a popularizar el universo de los Forgotten Realms en ordenadores domésticos mucho antes de que Baldur's Gate convirtiera la licencia en un fenómeno global. La obra de Stormfront Studios retomó esa referencia histórica más de una década después con una nueva aventura ambientada en el mismo universo fantástico.
La historia nos traslada nuevamente a Faerûn, una de las regiones más conocidas de los Reinos Olvidados. Allí aparece un nuevo Pool of Radiance bajo la ciudad de New Phlan, liberando una energía corruptora capaz de transformar todo cuanto toca. Ante una amenaza que podría extenderse por el continente, el legendario mago Elminster, uno de los personajes más reconocibles de toda la ambientación de Dungeons & Dragons, recurre a un grupo de aventureros para investigar el origen de esta oscuridad.
La investigación acabará conduciendo a los jugadores hasta las míticas ruinas élficas de Myth Drannor, una localización especialmente importante dentro del trasfondo oficial de Forgotten Realms. Considerada durante siglos una de las mayores ciudades élficas jamás construidas, su caída la transformó en un lugar plagado de monstruos, magia descontrolada y peligros ancestrales, convirtiéndola en un escenario perfecto para una aventura centrada en la exploración de mazmorras y la búsqueda de tesoros.
Un RPG profundamente ligado a Dungeons & Dragons 3ª Edición
Uno de los aspectos más interesantes de Pool of Radiance: Ruins of Myth Drannor fue su apuesta por trasladar de forma relativamente fiel muchas de las mecánicas presentes en las reglas de Dungeons & Dragons 3ª Edición, una de las revisiones más importantes que ha tenido el juego de rol de mesa. Razas, clases, progresión de personaje, listas de hechizos y buena parte de los sistemas de combate estaban inspirados directamente en las reglas oficiales de Wizards of the Coast.
Los jugadores podían crear hasta cuatro personajes desde el principio y completar posteriormente una compañía formada por seis aventureros. Guerreros, pícaros, clérigos o magos podían combinarse de distintas formas para construir grupos equilibrados capaces de sobrevivir a los peligros de Myth Drannor. El sistema de progresión permitía alcanzar niveles elevados y acceder a docenas de conjuros, potenciando la sensación de estar participando en una auténtica campaña de rol de larga duración.
Ese enfoque lo acercaba a otros clásicos del género como Icewind Dale, donde la creación del grupo tenía tanta importancia como la propia narrativa. Mientras Baldur's Gate otorgaba gran protagonismo a sus personajes y diálogos, Pool of Radiance apostaba más abiertamente por el combate táctico, la construcción del grupo y la exploración constante de enormes complejos subterráneos repletos de enemigos y botín.
Combates tácticos y exploración de mazmorras como grandes protagonistas
Buena parte de la identidad del juego se apoya en sus enfrentamientos estratégicos. Las batallas obligan a aprovechar el posicionamiento del grupo, proteger a los personajes más vulnerables, gestionar cuidadosamente los recursos mágicos y utilizar cada hechizo en el momento adecuado. Al igual que ocurría en muchas campañas clásicas de mesa, una mala decisión o una preparación insuficiente podían convertir cualquier encuentro en una derrota inesperada.
La aventura ofrece una estructura claramente orientada al dungeon crawling. Durante gran parte del viaje los jugadores avanzan por fortalezas abandonadas, túneles infestados de criaturas, templos en ruinas y complejos laberintos donde la sensación de peligro permanente resulta fundamental para mantener la tensión. La propia Myth Drannor actúa casi como un personaje más, revelando fragmentos de su historia a medida que la expedición profundiza en sus zonas más oscuras.
La restauración mantiene esta filosofía jugable intacta, aunque permite elegir entre un sistema clásico por turnos o una modalidad con temporizador opcional para acelerar el ritmo de los enfrentamientos. De este modo, tanto los aficionados a las experiencias más pausadas como quienes prefieren combates algo más dinámicos pueden adaptar la aventura a sus preferencias.
Una restauración que busca preservar el clásico sin renunciar a las comodidades actuales
El principal objetivo de esta nueva versión es hacer accesible el juego en equipos modernos sin alterar su esencia. Entre las mejoras anunciadas se incluyen soporte para resoluciones panorámicas y 4K, interfaz renovada, barra de acciones, nuevas ayudas visuales, controles de cámara revisados y compatibilidad completa con mando. También se han corregido numerosos errores de la edición original y añadido distintas mejoras de calidad de vida destinadas a facilitar la experiencia.
La velocidad de las animaciones de combate podrá ajustarse libremente, algo especialmente útil en una aventura tan extensa como esta. Del mismo modo, los jugadores dispondrán de múltiples opciones para decidir hasta qué punto desean utilizar las novedades incorporadas por esta restauración, personalizando la experiencia según sus gustos.
Quizá el añadido más interesante sea el Modo Legacy, pensado para quienes quieran acercarse al título tal y como fue concebido originalmente. Gracias a esta opción, los veteranos podrán reencontrarse con una de las obras menos conocidas del catálogo histórico de Dungeons & Dragons, mientras que nuevos jugadores tendrán la oportunidad de descubrir una pieza singular de la evolución de los RPG occidentales que convivió en la misma época que nombres tan importantes como Baldur's Gate, Icewind Dale o Neverwinter Nights.


