El sistema de combate de
Stranger Than Heaven supone uno de los mayores cambios dentro de Ryu Ga Gotoku Studio desde la transición al combate por turnos en
Like a Dragon. Aquí el estudio apuesta por una aproximación más física, directa y basada en la coordinación del cuerpo, alejándose del estilo más coreografiado de entregas como
Yakuza Kiwami 2 o
Judgment. La mecánica central asigna cada extremidad a un gatillo del mando, lo que permite ejecutar golpes diferenciados según el lado del cuerpo. Esta estructura recuerda a ciertos juegos de boxeo clásicos donde la posición y el ritmo eran tan importantes como la fuerza, pero adaptada a un sistema moderno que combina fluidez, contundencia y lectura del rival. Tendremos que medir distancias, anticipar movimientos y aprovechar aperturas, lo que aporta una capa táctica que encaja con el tono más realista del juego.
El combate se basa en alternar golpes de izquierda y derecha para crear cadenas fluidas que dependen de la posición del enemigo y del ritmo del jugador. Si el rival está desequilibrado, las animaciones cambian y permiten aprovechar aperturas con ataques más contundentes. También existen acciones contextuales que dependen de la distancia, del ángulo y del entorno inmediato, con remates que varían si el enemigo está contra una pared, en el suelo o cerca de objetos interactivos. La cámara realiza breves cambios de enfoque en momentos de impacto, reforzando la sensación de fuerza sin llegar a las Heat Actions clásicas de la saga Yakuza.
El sistema incorpora una
guardia direccional que permite bloquear ataques según la dirección del golpe. Si se sincroniza con los gatillos izquierdo y derecho, se activa un
perfect guard que abre la ventana para un parry inmediato. Los enemigos cuentan con una
barra de stamina que determina si pueden ser derribados, inmovilizados o rematados en el suelo. Cuando la stamina está en rojo, es posible mantenerlos tumbados más tiempo y ejecutar remates con RT + LT; si está en verde, se resistirán y se levantarán antes. Algunos ataques enemigos pueden interrumpirse si se encadenan golpes rápidos con el lado adecuado del cuerpo, lo que añade una capa táctica adicional.
El combate también incorpora armas improvisadas y armas de fuego, aunque estas últimas aparecen de forma contextual según la época y la situación. En periodos como 1915 o 1929 predominan los objetos cotidianos, mientras que en 1943 o 1965 la presencia de armas más avanzadas refleja la evolución histórica del país. El juego cuenta con
13 armas diferentes, entre las que se encuentran el cuchillo, el crowbar, el shovel y otras herramientas que cambian según la época. El jugador puede cambiar de arma con el botón correspondiente, cargar ataques pesados manteniendo pulsado el botón de ataque y esprintar hacia los enemigos para cerrar distancia o romper guardias. Los enemigos pueden agarrar tus brazos, obligándote a atacar con la extremidad contraria, y pueden incluso curarse si se les deja espacio.
La curación del jugador se gestiona con objetos rápidos y con alimentos que recuperan salud de forma progresiva. En momentos de escasez, buscar comida o bebida puede ser tan importante como ganar una pelea, algo que aporta un matiz estratégico poco habitual en juegos del estudio. Esta idea recuerda a títulos donde la gestión del estado del personaje influye en el ritmo de la aventura, pero aquí se integra de forma natural en la narrativa y en la progresión del protagonista.
El combate evoluciona a lo largo de las cinco décadas, reflejando tanto el crecimiento de los personajes como los cambios sociales y tecnológicos del país. En las primeras etapas, los movimientos son más toscos y centrados en la supervivencia, mientras que en los años sesenta el estilo se vuelve más refinado, con golpes más rápidos y técnicas que muestran la experiencia acumulada. Esta evolución recuerda a cómo
Yakuza 0 diferenciaba estilos según el momento vital de Kiryu y Majima, aunque en Stranger Than Heaven la progresión está ligada a la historia del país y no solo al desarrollo personal. El resultado es un sistema de combate que combina realismo, contundencia y variedad, ofreciendo una experiencia que se siente distinta a todo lo que el estudio ha hecho hasta ahora sin perder su identidad.