La saga We Were Here Tomorrow se ha consolidado como una de las experiencias cooperativas de puzles en primera persona más reconocibles del panorama actual, y su nueva entrega apunta a ser el cambio más ambicioso hasta la fecha. Desarrollado por Total Mayhem Games para PS5, Xbox Series X|S y PC, este título mantiene la esencia de comunicación constante por walkie-talkie y rompecabezas asimétricos, pero la traslada a un entorno completamente distinto: una instalación retrofuturista llamada Norcek, repleta de tecnología extraña, secretos inquietantes y decisiones que pondrán a prueba la coordinación entre jugadores. Con más de 25 millones de jugadores acumulados en la franquicia, esta nueva entrega se presenta como una evolución que refuerza la identidad de la saga y, al mismo tiempo, introduce mecánicas inéditas, habilidades diferenciadas para cada personaje y una narrativa más marcada que conecta con figuras conocidas y nuevos rostros dentro del universo de Castle Rock.
En We Were Here Tomorrow dejamos atrás los pasillos gélidos y las estancias laberínticas del castillo clásico para adentrarnos en la compleja estructura de la instalación Norcek, un complejo retrofuturista que mezcla estética industrial, maquinaria analógica y tecnología avanzada. Este cambio de ambientación no es solo visual: condiciona la forma en la que afrontamos los puzles, ya que muchos de ellos se apoyan en sistemas eléctricos, consolas de control, cámaras, cintas magnéticas y mecanismos que requieren coordinación milimétrica entre ambos jugadores. La exploración del escenario se convierte en una parte clave de la experiencia, con salas interconectadas, laboratorios, cámaras de pruebas y zonas de mantenimiento que esconden pistas ambientales, códigos y patrones que debemos interpretar en conjunto. La sensación de aislamiento se refuerza al depender del walkie-talkie como herramienta principal de comunicación, lo que obliga a describir con precisión cada detalle que vemos en pantalla. Esta combinación de entorno retrofuturista, diseño de niveles intrincado y puzles asimétricos consolida al juego como una propuesta muy reconocible dentro del género de aventuras cooperativas de puzles en primera persona.
Uno de los pilares jugables de We Were Here Tomorrow es la introducción de habilidades únicas para cada personaje, que profundizan en la asimetría clásica de la saga. En lugar de limitarse a tener perspectivas distintas de un mismo rompecabezas, ahora cada explorador dispone de herramientas y funciones específicas que condicionan su rol dentro de la partida. Podemos encontrarnos con terminales que solo uno de los personajes puede operar, dispositivos portátiles que permiten manipular campos de energía, paneles que requieren interpretar símbolos mientras el otro jugador activa mecanismos a distancia o sistemas de vigilancia que muestran información que no está disponible para ambos al mismo tiempo. Esta estructura obliga a que los jugadores debamos repartir tareas, asumir responsabilidades complementarias y confiar en la descripción del compañero para avanzar. La comunicación deja de ser un simple apoyo y se convierte en el núcleo de la experiencia: si uno de los dos falla al transmitir una secuencia, un patrón de luces o la posición de un engranaje, el puzle se bloquea y toca reorganizar la estrategia. Esta filosofía de diseño refuerza la idea de que la saga sigue centrada en poner a prueba la coordinación, la confianza y la capacidad de observación compartida.
En el plano narrativo, We Were Here Tomorrow se sitúa dentro del universo de Castle Rock, pero abre una nueva etapa con una dirección argumental fresca que combina personajes familiares con nuevas figuras vinculadas a la instalación Norcek. La historia gira en torno a experimentos, tecnología enigmática y decisiones tomadas en el pasado que han dejado huella en el complejo, lo que se refleja en grabaciones, documentos y elementos ambientales que vamos encontrando a medida que resolvemos puzles. La estructura narrativa mantiene el enfoque fragmentado característico de la saga: la trama se reconstruye a través de detalles dispersos, conversaciones y descubrimientos que realizamos en paralelo, de modo que cada pareja de jugadores puede encajar las piezas a su ritmo. Además, el tono de misterio se refuerza con la presencia de maquinaria de propósito desconocido, salas selladas y dispositivos que parecen diseñados para algo más que simples pruebas. Todo ello se integra en una experiencia donde la historia no interrumpe el juego, sino que se entrelaza con los desafíos lógicos y de comunicación, invitando a que los jugadores debamos debatir no solo sobre cómo resolver un rompecabezas, sino también sobre qué está ocurriendo realmente en Norcek y cuál es el papel de nuestros personajes en ese entramado.
Otro aspecto clave de We Were Here Tomorrow es la forma en que refina la fórmula cooperativa online que ha definido a la franquicia. El uso del walkie-talkie sigue siendo central, pero se han introducido matices en la forma en que gestionamos la comunicación, con situaciones en las que el ruido ambiental, la distancia o la propia maquinaria del complejo condicionan la claridad de los mensajes. Esto se combina con puzles que exigen sincronización temporal, como activar interruptores en un orden concreto mientras se supervisan indicadores en otra sala, o coordinar movimientos en pasarelas móviles y plataformas que responden a acciones remotas. La experiencia está pensada para que los jugadores debamos hablar de forma constante, describir lo que vemos, contrastar información y tomar decisiones conjuntas. A nivel de diseño, el juego se apoya en la experiencia acumulada de las entregas anteriores para ofrecer desafíos que resultan familiares en su estructura, pero que se sienten nuevos gracias al contexto retrofuturista, las habilidades diferenciadas y la mayor variedad de situaciones. De este modo, la saga mantiene su identidad como referente en juegos cooperativos de puzles en primera persona, al tiempo que da un paso adelante en complejidad, ambientación y profundidad narrativa dentro del universo de Castle Rock y la misteriosa instalación Norcek.


