El Año 1000 y el nuevo mundo creado por Akira Toriyama
Situar Dragon Ball Xenoverse 3 en el Año 1000 abre una puerta que Dragon Ball nunca había cruzado. Ni en el manga original, ni en Dragon Ball Z, ni siquiera en obras alternativas como Dragon Ball GT o los especiales de TV se había mostrado un futuro tan lejano. Este salto temporal permite que el juego respire con identidad propia, sin depender de repetir arcos como Saiyan, Freezer o Cell, y sin apoyarse en los viajes temporales que definieron Xenoverse 1 y 2. Bandai Namco ha confirmado que este proyecto forma parte de la iniciativa Age 1000, un concepto que Toriyama ayudó a definir y que combina tecnología avanzada, humor característico y diseños que recuerdan a su estilo más futurista. West City aparece transformada en una metrópolis llena de vehículos flotantes, estructuras modulares y zonas que mezclan laboratorios, áreas de entrenamiento y espacios urbanos que parecen una evolución natural de Capsule Corp.
La presencia de personajes como Brett y versiones futuras de figuras icónicas como Bulma refuerza la sensación de estar ante un mundo nuevo que mantiene la esencia de Dragon Ball sin perder su frescura. Para los fans que crecimos viendo cómo Trunks viajaba al pasado para salvar su línea temporal, este nuevo futuro ofrece una perspectiva distinta, más luminosa y menos marcada por la devastación, pero igualmente llena de posibilidades narrativas.
El papel del jugador y el Escuadrón Gran Saiyaman
Uno de los elementos más llamativos de Dragon Ball Xenoverse 3 es el papel que asumimos dentro del Escuadrón Gran Saiyaman. Para quienes vivimos la etapa de Gohan adolescente en Dragon Ball Z, aquel héroe enmascarado era un guiño humorístico que mostraba su lado más torpe y humano. Aquí, en cambio, el concepto se transforma en una organización con funciones reales dentro de la ciudad, algo más cercano a un cuerpo de defensa urbana que actúa ante amenazas que surgen en este futuro lejano. Tener que patrullar, investigar incidentes y enfrentarnos a enemigos que combinan tecnología avanzada con energía ki crea una dinámica que encaja muy bien con la esencia de la saga Xenoverse, pero desde un enfoque más centrado en la vida de la ciudad y en la interacción con su entorno. En Xenoverse 1 y 2 éramos Patrulleros del Tiempo, guardianes del flujo temporal que viajaban entre eras para corregir distorsiones.
Aquí, en cambio, la acción se concentra en un único mundo cohesionado, lo que permite que la ambientación tenga más peso y que las misiones se sientan más conectadas entre sí. La estética futurista del Año 1000 también abre la puerta a nuevas formas de desplazamiento, estilos de combate más ágiles y opciones de personalización que se integran de manera natural en un universo donde la tecnología siempre ha convivido con la fuerza de los guerreros.
Dimps, siete años de desarrollo y la evolución del combate
Dimps es un nombre que los fans de Dragon Ball asociamos inmediatamente con algunos de los juegos más influyentes de la saga. Desde la trilogía Budokai en PlayStation 2 hasta Burst Limit y los dos Xenoverse, el estudio ha demostrado una habilidad especial para combinar acción 3D con sistemas de progresión que permiten crear nuestro propio estilo de combate. Saber que Dragon Ball Xenoverse 3 lleva siete años en desarrollo confirma que no estamos ante una secuela rápida, sino ante un proyecto que ha tenido tiempo para madurar. Aunque Bandai Namco no ha detallado todavía todas las mecánicas, lo mostrado hasta ahora deja claro que se mantiene la estructura de arenas 3D con movilidad total, ataques especiales, transformaciones y habilidades personalizables.
La diferencia está en la escala y en la fluidez de las animaciones, algo que se aprecia incluso en las escenas más breves. Para quienes disfrutamos del combate de Xenoverse 2, con su mezcla de velocidad, lectura del rival y gestión del ki, este nuevo título parece apostar por una evolución natural que aprovecha la potencia de la nueva generación. Dimps siempre ha sabido encontrar un equilibrio entre fidelidad al anime y jugabilidad, y Dragon Ball Xenoverse 3 apunta a seguir esa misma línea, pero con un acabado más pulido y un mundo más cohesionado.
El salto técnico a la nueva generación y la transición desde Xenoverse 2
El hecho de que Dragon Ball Xenoverse 3 llegue exclusivamente a PS5, Xbox Series X|S y PC no es una decisión menor. Bandai Namco ha confirmado que no habrá versión para PS4 ni Xbox One, lo que permite al equipo centrarse en escenarios más amplios, animaciones más detalladas y un sistema de combate más fluido. Este salto técnico se nota en la iluminación, en la densidad de los escenarios y en la forma en que los personajes interactúan con el entorno. Para quienes venimos de Xenoverse 2, un juego que ha recibido contenido durante casi una década, la transición se siente natural. El cierre de la Future Saga funcionó como un epílogo que preparaba el terreno para este nuevo mundo, dejando atrás los viajes temporales y abriendo la puerta a una narrativa más centrada en un único espacio.
Dragon Ball Xenoverse 3 no busca reemplazar lo que hizo Xenoverse 2, sino construir sobre su legado y ofrecer una experiencia que aproveche las posibilidades de la nueva generación. Con la participación de Toriyama en el diseño del proyecto Age 1000, este juego se convierte en una oportunidad para explorar un futuro que él mismo ayudó a imaginar, y en un punto de partida ideal para una nueva etapa dentro de los videojuegos de Dragon Ball.


