Apartment 129 apuesta por un estilo visual que recuerda claramente a P.T., con pasillos estrechos, iluminación tenue y un enfoque muy centrado en la atmósfera. La diferencia es que aquí no recorremos un único pasillo, sino un edificio de apartamentos con múltiples plantas y habitaciones. El problema es que, aunque la base visual no está mal, la repetición es constante: muchas estancias son prácticamente idénticas, pequeñas y con muy poca interactividad. La sensación de "esto ya lo he visto" aparece demasiado pronto (y de hecho el protagonista juega con esa frase casi al inicio del juego...

La falta de pulido técnico se nota en detalles como la detección de objetos, que obliga a mover el cursor por toda la habitación para encontrar el punto exacto donde interactuar. A veces hay un pequeño brillo que indica qué se puede usar, pero es tan sutil que pasa desapercibido. La música es mínima, ambiental y sin personalidad, y el conjunto transmite la sensación de un proyecto independiente con poco presupuesto y un equipo con experiencia limitada en diseño y acabado técnico.
La gestión del inventario es tosca, poco intuitiva y mal resuelta, y decisiones como que la linterna y la pistola compartan mano obligan a buscar zonas iluminadas para combatir, generando muertes repetidas y artificiales. No es un desastre técnico, pero sí un juego que se nota poco pulido y con decisiones de diseño que no ayudan a la experiencia.