Ambientado en el año 1499, el juego sitúa la acción en un París medieval asediado por criaturas demoníacas que emergen de las sombras mientras las campanas repican anunciando el fin de la ciudad. La historia se presenta como una continuación directa, situada 23 años después de Castlevania III: Dracula%u2019s Curse, y gira en torno a un nuevo miembro del Clan Belmont, heredero del legado de Trevor Belmont, que empuña el legendario látigo sagrado para enfrentarse a una nueva maldición carmesí que amenaza con arrasar todo a su paso. Desde el primer vistazo se aprecia una puesta en escena muy cuidada, con énfasis en la atmósfera gótica, la destrucción de la ciudad y la presencia de un imponente castillo que se erige como epicentro del mal.
En Castlevania: Belmont's Curse la narrativa se apoya en una combinación de escenas cinemáticas, diálogos in-game y detalles ambientales que refuerzan la sensación de estar viviendo el capítulo más oscuro de la familia Belmont. La propia web oficial habla de %u201Cla maldición carmesí%u201D y plantea la duda de si el futuro será %u201Cnegro o brillante%u201D, subrayando el tono trágico de la aventura. Recorremos calles en llamas, plazas devastadas y catedrales derruidas mientras las criaturas invaden cada rincón de París, y el contraste entre la luz de las hogueras y las sombras del castillo refuerza la idea de un mundo al borde del colapso. Como jugadores tenemos la misión de abrirnos paso hasta el corazón de la fortaleza, desentrañar el origen de la maldición y decidir el destino de la ciudad. El énfasis en la herencia de Trevor y en el peso del apellido Belmont conecta directamente con la cronología clásica, algo especialmente relevante para quienes buscamos un Castlevania clásico en 2D que respete la línea temporal original.
A nivel jugable, Castlevania: Belmont's Curse se define como un juego de acción y exploración en 2D con estructura metroidvania, donde el látigo vuelve a ser el protagonista absoluto. Konami destaca el %u201Cuso satisfactorio del látigo%u201D, que no solo sirve para atacar, sino también para desplazarnos por el escenario al estilo trapecista, enganchándonos a salientes, balanceándonos sobre abismos y combinando ataques aéreos con movimientos de movilidad avanzada. Este enfoque recuerda a los clásicos de NES y SNES, pero se mezcla con la experiencia de Evil Empire y Motion Twin en títulos como Dead Cells, lo que se traduce en un ritmo de combate ágil, patrones de enemigos muy marcados y jefes que exigen aprender rutinas y reaccionar con precisión. Como jugadores debemos estudiar los escenarios, aprovechar los puntos de anclaje y dominar el timing del látigo para avanzar por un castillo lleno de rutas alternativas, atajos y secretos.
Más allá del látigo, Castlevania: Belmont's Curse incorpora toques RPG y un sistema de progresión que busca profundidad sin perder la esencia de la saga. Se ha confirmado la presencia de 25 personajes con los que interactuar, entre aliados, figuras neutrales y posibles antagonistas, lo que abre la puerta a una red de relaciones y subtramas que enriquecen la aventura. La guionista del juego ha explicado que habrá un sistema de diálogos al estilo Symphony of the Night, con conversaciones que se activan en momentos clave y que pueden aportar contexto adicional sobre la maldición, el pasado de los Belmont y el papel de la propia ciudad de París en el conflicto. Como jugadores tenemos la responsabilidad de explorar cada rincón, hablar con todos los personajes disponibles y prestar atención a las pistas que dejan caer, ya que muchas de estas interacciones pueden revelar rutas opcionales, jefes ocultos o mejoras importantes para el personaje principal.
Otro aspecto clave de Castlevania: Belmont's Curse es su dirección artística, que combina un estilo 2D muy detallado con animaciones fluidas y un uso intenso del color rojo para representar la maldición carmesí que se extiende por la ciudad. Los escenarios muestran capas de profundidad, con edificios derruidos al fondo, siluetas de criaturas moviéndose entre las llamas y un cielo permanentemente teñido de tonos ocres y escarlata. El diseño del nuevo Belmont refleja tanto la tradición como la evolución: capa, armadura ligera y el clásico látigo, pero con detalles que lo conectan con la estética de la serie animada de Castlevania, que se utiliza como parte del contexto general del proyecto. Como jugadores buscamos esa sensación de estar entrando en un %u201Cnuevo clásico%u201D, con enemigos que remiten a entregas anteriores (esqueletos, murciélagos, caballeros malditos) y nuevas aberraciones inspiradas en la iconografía parisina, como gárgolas vivientes o figuras deformadas que emergen de las gárgolas de las catedrales.
En términos de estructura, Castlevania: Belmont's Curse se plantea como una aventura extensa, con un castillo central que actúa como núcleo y varias zonas interconectadas que se extienden por la ciudad y sus alrededores. La exploración en 2D se apoya en habilidades que se desbloquean progresivamente, lo que obliga a regresar a áreas anteriores para acceder a nuevas rutas, un sello clásico del género metroidvania. Se habla de la presencia de múltiples jefes mayores y menores, cada uno con mecánicas específicas que obligan a adaptar el uso del látigo, las armas secundarias y las posibles mejoras de personaje. Como jugadores debemos gestionar bien los recursos, aprender los patrones de ataque y aprovechar el conocimiento del mapa para encontrar atajos que faciliten los intentos contra los enemigos más duros. Todo ello se integra en una banda sonora de corte gótico, con guiños a melodías clásicas de la saga, pensada para reforzar la sensación de estar ante un nuevo Castlevania en 2D para PS5 que se apoya en su legado sin renunciar a las aportaciones de los estudios actuales.
Historia y ambientación de Castlevania: Belmont's Curse
La historia de Castlevania: Belmont's Curse arranca en un París medieval en 1499, una elección poco habitual dentro de la cronología de la saga, que tradicionalmente se ha centrado en Europa del Este. Esta vez, la ciudad de la luz se convierte en un infierno de fuego y sombras, con criaturas demoníacas surgiendo de callejones, plazas y catedrales. La %u201Cmaldición carmesí%u201D actúa como eje temático y visual, tiñendo el cielo y los edificios, y simbolizando la corrupción que se extiende por el mundo. El nuevo Belmont, sucesor de Trevor, responde al llamado de las campanas que anuncian el fin y se lanza a las calles armado con el látigo sagrado, decidido a llegar hasta el castillo que domina el horizonte. Como jugadores tenemos la sensación de estar participando en una batalla final por el destino de la ciudad, con cada zona del mapa mostrando un estadio diferente de destrucción y resistencia.
La conexión con Castlevania III: Dracula%u2019s Curse es uno de los pilares de la narrativa de Castlevania: Belmont's Curse. Al situarse 23 años después, el juego explora las consecuencias de aquella aventura y cómo el legado de Trevor pesa sobre las nuevas generaciones del clan. Se han mencionado referencias directas a eventos y personajes del título original, así como guiños a la serie animada de Castlevania, que sirve como marco contextual para quienes conocen la adaptación televisiva. Como jugadores debemos estar atentos a los diálogos y a los detalles del entorno, ya que muchos de estos vínculos se expresan a través de estatuas, vitrales, inscripciones y documentos repartidos por el castillo y la ciudad. Esta forma de contar la historia, más ambiental y menos explícita, encaja con la tradición de la saga y refuerza la sensación de estar descubriendo un capítulo perdido dentro de la cronología oficial.
Jugabilidad, personajes y novedades de Castlevania: Belmont's Curse
En el terreno jugable, Castlevania: Belmont's Curse apuesta por un metroidvania de acción y exploración en 2D donde el control del látigo es la clave. El sistema de combate combina ataques horizontales, diagonales y aéreos, junto con la posibilidad de usar el látigo como herramienta de movilidad para balancearse, colgarse de puntos concretos y esquivar ataques enemigos. A esto se suman las clásicas armas secundarias de la saga, como dagas, hachas o agua bendita, que se integran en un esquema de control pensado para reaccionar rápido ante patrones de enemigos muy marcados. Como jugadores debemos aprender a encadenar movimientos ofensivos y defensivos, aprovechar los momentos de vulnerabilidad de los jefes y utilizar el escenario a nuestro favor, ya sea para ganar altura, escapar de emboscadas o encontrar rutas alternativas.
Las novedades más llamativas de Castlevania: Belmont's Curse pasan por sus 25 personajes y los toques RPG que se han ido detallando en entrevistas recientes. Habrá NPC con líneas de diálogo extensas, misiones secundarias y decisiones que pueden afectar al acceso a ciertas zonas o recompensas. El sistema de diálogos al estilo Symphony of the Night implica conversaciones que se activan en puntos concretos del mapa, algunas de ellas opcionales, que amplían el trasfondo del mundo y de la maldición.


