El nuevo lanzamiento de Dragon is Dead en consolas supone el siguiente paso para uno de los roguelite de acción 2D más comentados del último año. Tras su paso por Acceso Anticipado en PC y su versión final en Steam, la obra del pequeño estudio coreano Team Suneat da el salto a PS5, Xbox Series y Nintendo Switch, manteniendo intacta su esencia de hack and slash con desplazamiento lateral y combates frenéticos. En este artículo repasamos en profundidad su historia, sus mecánicas, su estilo artístico y las claves que lo han convertido en una referencia para quienes buscan un roguelike de scroll lateral exigente, oscuro y muy rejugable.
En el universo de Dragon is Dead el mundo ha sido corrompido por los Dragones Oscuros y por la grieta abierta por su líder, Guernian. La premisa es directa: encarnamos a héroes que se adentran una y otra vez en territorios infestados de criaturas demoníacas para intentar poner fin a esa amenaza, aun sabiendo que la muerte es parte del ciclo. La narrativa se apoya en descripciones, diálogos breves y escenas clave que vamos desbloqueando a medida que avanzamos, con un tono oscuro que recuerda a referentes como Blasphemous o Hollow Knight. A lo largo de las partidas descubrimos nuevas zonas, jefes colosales y variaciones de escenarios que refuerzan la sensación de cruzada desesperada contra la corrupción. La historia no se impone sobre la acción, pero sí construye un trasfondo consistente de caballeros caídos, pactos prohibidos y dragones ancestrales que da contexto a cada combate y a cada mejora de nuestro personaje.
Las mecánicas de Dragon is Dead se apoyan en una base de hack and slash con fuerte componente roguelite: cada run es distinta gracias a la generación de combinaciones de habilidades, equipo y bendiciones que vamos eligiendo sobre la marcha. Contamos con varios personajes jugables, cada uno con su propio estilo de combate, árbol de talentos y sinergias posibles, lo que invita a experimentar con builds centradas en daño crítico, estados alterados, invocaciones o ataques a distancia. El sistema de progresión permanente nos permite desbloquear mejoras globales entre partidas, mientras que en cada intento gestionamos recursos para decidir si arriesgamos en rutas más peligrosas a cambio de botín más poderoso. Los combates contra jefes destacan por patrones muy marcados, ataques telegrafiados y fases que exigen aprender bien los movimientos, esquivar con precisión y aprovechar ventanas de castigo. Todo ello se combina con efectos visuales contundentes, animaciones rápidas y una sensación de impacto que hace que cada golpe y cada esquiva resulten muy satisfactorios.
En el apartado artístico, Dragon is Dead apuesta por un pixel art oscuro, cargado de detalles y con una paleta de colores que refuerza la atmósfera de mundo corrompido. Los escenarios muestran fortalezas derruidas, bosques malditos y templos profanados, mientras que los enemigos lucen diseños retorcidos, plagados de huesos, fuego y energía oscura. Las animaciones de los héroes y de los jefes son fluidas, con ataques especiales muy vistosos que llenan la pantalla de efectos, proyectiles y estelas de luz. La banda sonora acompaña con temas de corte épico y tonos sombríos, subrayando los momentos de mayor tensión en los combates más duros. Desde el propio estudio han citado influencias de títulos como Dead Cells, Skul o Katana Zero, algo que se percibe en el ritmo de la acción, en la importancia del movimiento y en la claridad visual a la hora de leer lo que ocurre en pantalla incluso cuando todo se llena de proyectiles y habilidades.
Otro de los puntos fuertes de Dragon is Dead es la profundidad de su personalización y la cantidad de contenido que ha ido recibiendo desde su etapa de Acceso Anticipado. A lo largo de las partidas vamos encontrando nuevas armas, armaduras, accesorios y habilidades activas y pasivas que se combinan para crear sinergias muy potentes, lo que anima a buscar configuraciones cada vez más eficientes. Tenemos que decidir qué mejoras priorizar, qué rutas explorar y cuándo arriesgar para conseguir equipo legendario, sabiendo que cualquier error puede costar la run. El juego incluye múltiples niveles, jefes adicionales, modos de dificultad y desafíos pensados para quienes ya dominan las mecánicas básicas. Además, la versión para consolas llega tras un largo periodo de ajustes de equilibrio y añadidos de contenido basados en el feedback de la comunidad, lo que se traduce en una experiencia pulida, con un ritmo de progresión bien medido y una gran variedad de situaciones de combate que mantienen el interés partida tras partida.


