El desarrollo de Orbitals nace de una idea muy clara: crear una aventura cooperativa ambientada en un mundo inspirado en el anime de los años ochenta. El director creativo explica que su relación con el dibujo comenzó en la infancia, marcada por la influencia de las series animadas de esa época. Esa estética, caracterizada por líneas expresivas, animación valiente y decisiones visuales arriesgadas, se convirtió en la base emocional del proyecto. El equipo quería recuperar esa sensación de descubrir algo nuevo en televisión, de ver una animación diferente a todo lo conocido, y trasladarla a un videojuego moderno con sensibilidad retrofuturista.
Para lograr una representación auténtica del estilo anime clásico, el equipo decidió acudir directamente a la fuente. Durante la preproducción contactaron con el legendario director de animación Yoshida, conocido por su trabajo en series emblemáticas de los ochenta. Su participación permitió que el proyecto adoptara técnicas, ritmos y principios de animación propios de la época, desde la construcción de planos hasta la forma de mover a los personajes. El equipo ha trabajado durante años estudiando este estilo, aplicando sus reglas y aprendiendo de la experiencia de Yoshida para que cada escena animada de Orbitals mantenga la esencia del anime tradicional.
El enfoque cooperativo del juego también forma parte de su identidad desde el primer día. Orbitals no está diseñado como un título individual ni como una experiencia multijugador masiva, sino como una aventura exclusivamente para dos personas. Esta filosofía se refleja en la historia, en la estructura de las misiones y en la música, que está compuesta para reforzar la idea de dos protagonistas avanzando juntos. El director del juego destaca que un buen cooperativo requiere comunicación constante y mecánicas que mantengan a ambos jugadores activos al mismo tiempo. Por ello, el diseño evita situaciones estáticas y apuesta por interacciones simultáneas que generen caos controlado, improvisación y momentos compartidos.

Para conseguir esta dinámica, el equipo creó cuatro herramientas principales que los jugadores pueden llevar a cada misión: el Liquid Launcher, el Scrap Hook, el Beam Cannon y el Spirit Jug. Aunque las herramientas se repiten entre niveles, cada escenario introduce usos nuevos y situaciones diferentes, evitando la repetición y manteniendo la variedad. Además, la nave que acompaña a los protagonistas funciona como un espacio central donde se almacenan minijuegos cooperativos y competitivos. Cada vez que se desbloquea uno nuevo, queda disponible en la nave para jugar entre misiones, reforzando la idea de compartir momentos más allá de la aventura principal.
La elección de Nintendo Switch 2 como plataforma principal responde a la naturaleza cooperativa del juego. El equipo quería que dos jugadores pudieran disfrutar de la experiencia sin necesidad de comprar dos copias, tanto en local como en online. La función GameShare del sistema encaja perfectamente con esta filosofía, permitiendo compartir el juego entre dos consolas sin coste adicional. Incluso durante el desarrollo, el estudio utilizó GameShare para probar el juego cuando no tenían mandos disponibles, demostrando que la función forma parte del ADN del proyecto. Para el equipo, Orbitals es una carta de amor a la experiencia de ver anime con amigos, compartir emociones y construir recuerdos juntos, y su diseño busca recrear exactamente esa sensación.