A nivel visual
Rhythm Paradise Groove apuesta por un estilo desenfadado, colorista y divertido que recuerda claramente a otras entregas de la saga, o la franquicia Wario Ware. Tenemos una puesta en escena muy efectista y un estilo gráfico de lo más particular (rebosando personalidad), que es capaz de presentarnos las propuestas más variadas de forma convincentes, algunas de estilos claramente
cartoon, otras incluso con estilo retro-pixel... Hay hueco para cualquier cosa, siempre que encaje con la mecánica de seguir el ritmo, potenciando el aspecto sonoro. Y aunque en ningún momento el estilo visual deslumbra, ambienta a la perfección una visita a este loco universo rítmico.
Por supuesto, la verdadera protagonista en este apartado es la banda sonora del juego, que funciona a las mil maravillas creando todo tipo de melodías rítmicas, desenfadadas, divertidas y - sobre todo - adictivas. Las composiciones de
Tsunku, Koji Kamada, Kaoru Okubo, Rei Kamiya, Shinji Ushiroda y
Haruki Matsumoto son un ejemplo de variedad, calidad y buen hacer que acabaremos tarareando semanas después de colgar el título... Si es que no acabamos volviendo periódicamente para oírlas. El juego también nos llega traducido al castellano (textos y voces
robóticas incluidas), aumentando la inmersión.