La primera impresión tras los mandos de
Splatoon Raiders puede apuntar a una simple versión aumentada y mejorada del Salmon Run que ya conocemos, pero esto es tremendamente engañoso. El título tiene una profundidad asombrosa que va mucho más allá de un
spin-off de la saga numerada, apostando con fuerza por el multijugador, un mayor desarrollo de personajes (con una historia divertida y desenfadada, pero con sus puntitos interesantes) y cimentando la experiencia cooperativa. El resultado final derrocha personalidad y encanto por los cuatro costados, y ha terminado haciendo que nos encariñemos más con el Clan Surimi, una colorida y muy peculiar mezcla de Inklings y Octolinks (nosotros podremos decidir qué queremos ser, dentro de nuestra profesión de
Mecanista enfrentándose a los salmónidos por cualquier tesoro que caiga en sus manos.
La acción se enriquece con la presencia de un robot de asalto de lo más peculiar, las armas más disparatadas e imaginativas (y versátiles) que imaginemos, y la exploración de las misteriosas Islas Espiralitas, en las que nos esperan todo tipo de sorpresas. Hay que valorar aquí también que no se haya tirado del recurso fácil de meternos en mazmorras pre-generadas, cada escenario se ha diseñado con un objetivo en mente e ideas para experimentar con distintas armas y estrategias, un punto realmente sobresaliente; tampoco se ha reutilizado demasiado contenido, y es además un gran punto de entrada para nuevos jugadores, además de todo un caramelito para los que somos fans de la franquicia.