El combate es, junto a la dirección artística, el gran pilar sobre el que se sostiene toda la experiencia. Desde los primeros compases queda claro que el equipo ha construido un sistema de enfrentamientos sobresaliente, muy influenciado por algunos conceptos propios de los
soulslike modernos, especialmente en la gestión de recursos, los sistemas de descanso y la importancia de aprender patrones enemigos. La lucha resulta rápida, satisfactoria, exigente y tremendamente divertida. Es uno de esos sistemas que tardan apenas unos minutos en enganchar al jugador y que consiguen mantener el interés incluso cuando otros apartados empiezan a mostrar síntomas de agotamiento.

La relación entre Emma y Koo también forma parte esencial de las mecánicas jugables. El sistema de acciones compartidas, los puntos que generamos mediante parrys y la cooperación entre ambos protagonistas aportan personalidad propia al combate. Koo no es simplemente una mascota acompañante; durante buena parte del juego se siente como una herramienta fundamental para sobrevivir y construir estrategias. El problema es que, como ocurre con otros muchos sistemas, su importancia se va diluyendo conforme avanzamos. Sigue siendo útil, sigue funcionando bien, pero la sensación de dependencia desaparece antes de lo que debería.

El ejemplo más claro de este problema lo encontramos en el gigantesco árbol de habilidades. Inicialmente parece uno de los sistemas más ambiciosos del juego, con enormes posibilidades para construir personajes diferentes, especializaciones y estilos de combate únicos. Sin embargo, la realidad termina siendo muy distinta. Al llegar al final de la aventura apenas habremos desbloqueado una parte relativamente pequeña del árbol completo, muchas habilidades tienen una utilidad limitada y otras directamente parecen diseñadas para un juego mucho más largo del que finalmente recibimos. La sensación constante es que estamos viendo los restos de una visión mucho más ambiciosa que nunca llegó a completarse. No es un sistema malo; simplemente parece inacabado.