Si bien no es fácil de entender que
Nintendo le haya dado luz verde a dos juegos de carreras distintos en los primeros 6 meses de la consola, todo cobra mucho más sentido al jugar a este
Kirby Air Riders y darse cuenta de que es, en esencia, algo muy diferente a lo que ofrecen Mario Kart World y otros títulos similares, de la misma manera que
Super Smash Bros. no es un título de lucha tradicional. Aquí tenemos una experiencia en la que hay que aprender a exprimir las posibilidades de cada máquina, y para ello nada mejor que el modo historia que
Sakurai y su equipo se han sacado de la manga.
Tenemos cientos de retos de lo más variado, que van más allá de ganar simplemente las carreras; utilizar combinaciones concretas de pilotos y naves, cumplir tiempos, llevar a cabo desafíos durante las carreras... Y de la misma forma, el modo desafío multijugador es muy diferente a un título de carreras, ya que en lugar de apurar curvas y mejorar tiempos aquí hay que explorar el mapa, estar muy atentos a los cambios que van apareciendo en él, y competir por los power ups que se van liberando, para después vernos la cara en un reto que puede ir de conseguir un pico de velocidad máximo a un planeo lo más largo posible, un duelo con un jefe...