A nivel gráfico,
Yoshi and the Mysterious Book apuesta por una estética de libro de ilustración: fondos que parecen dibujados con lápices de colores y acuarelas, contornos entintados... El resultado final es un mundo
de cuento tremendamente bonito y lleno de detalle, en el que no faltan cambios de color, burbujas, efectos de tinta y así un largo etcétera. Y si bien es cierto que no hablamos de un juego que aproveche el potencial visual de Swich 2 (bien podría haber salido en la 1, salvo por el tema de cargas y lo fluido que resulta) sí que es un título con una clara identidad visual y un apartado artístico sobresaliente.
En cuanto a la música, la banda sonora busca un estilo
acogedor y relajante, para pasar horas y horas explorando, y lo consigue con creces. Las composiciones acompañan la exploración con melodías suaves, alegres y perfectamente integradas por los efectos, y es que aquí hay que destacar que muchas criaturas tienen sonidos propios e incluso algunas interacciones generan pequeñas recompensas musicales, integrando audio y gameplay de forma natural. Nos llega además perfectamente traducido al castellano (textos, las voces son ficticias) con una localización brillante.